Sandro Botticelli (1444/5-1510)

Este es el pintor más importante de la segunda generación del Quattrocento florentino. Su arte será el reflejo más claro del espíritu humanista, imbuido de neoplatonismo, del círculo artístico de la corte de los Médicis cuyas ideas filosóficas y estéticas marcaron gran parte de su obra. Por encima de un planteamiento teórico y científico del arte, está preocupado por conseguir una definición plástica de la belleza ideal. Es decir, no está interesado en una representación racional y científica de la realidad. Por ello, aunque conoce todos los avances anteriores (perspectiva, proporción, naturalismo) no se comporta como el artista racional y objetivo, sino que se deja llevar por la inspiración. El resultado es un sistema figurativo preocupado por la captación de la belleza ideal cargada de emoción y sentimiento. Prevalece, por tanto, el ideal estético sobre el ideal racional. Su temperamento nervioso y su talante melancólico y pesimista  se reflejan en su pintura mediante un dibujo dinámico, convulsionado, de trazos nerviosos; el movimiento que agita a todas las figuras dando lugar a formas ondulantes; y finalmente en la tristeza y melancolía de los rostros de sus personajes, con miradas nostálgicas y de ensueño. Entre sus obras más destacadas están La Primavera (1478), El Nacimiento de Venus (1485) o La Virgen del Magnificat (1483-1485).

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